lunes, 25 de enero de 2010

Una historia personal: ¿Porqué soy del Estudiantes?.



En el Foro La Nevera un estudiante de publicidad abrió un hilo pidiendo ayuda para entender al Estudiantes y sus valores de cara a un proyecto que les han encargado.

En el hilo la gente se ha puesto a comentar razones y a contar historias sobre el Estudiantes, como lo sienten y+ lo viven y como llegaron hasta aquí y me ha dado por pensar en mi propia historia.

Es la gran pregunta, ¿porqué soy de Estudiantes? ¿porqué sin haber estudiado en el Ramiro y sin tener una relación cercana que originara primero mi afición y después mi pasión cada vez estoy más comprometido con el Club?.

En mi infancia a mi me gustaba el fútbol,como a todo el mundo, y en mi casa éramos del Atleti, porque mi padre era del Atleti "de toda la vida" e incluso había llegado a jugar de forma semiprofesional con alguno de los míticos del Metropolitano como los hermanos Collar.

Pero también veía por televisión, de vez en cuando, partidos de baloncesto. Los partidos eran, sobre todo, del Real Madrid y de competición europea en general. Ahí descubrí mi amor por este deporte. Además en el colegio mi apellido, Sevillano, recordaba a un jugador del Madri$$. A veces yo mentía y decía que era mi tío.

Recuerdo mi priemr partido en directo, un Torneo de Navidad en el Pabellón contra la universidad de North Carolina.

Luego llegó el Mundial de Cali, el Europeo de Francia y la Olimpiada de Los Ángeles. Los juegos fueron increíbles. Gracias a que curraba de noche pude verlos de principio a fin y los partidos de baloncesto fueron acontecimiento tras acontecimiento. Incluso los que fueron a las 8 de la mañana, ahí estábamos desayunando y viendo el partido contra Uruguay.

En la semifinal con Yugoslavia hundí la silla que tenía en el curro con una de las canastas finales del Ganso y encima el día de la Final ligué...

Ahí el baloncesto ya estaba instalado en mi vida. Mi llavero era una reproducción de la medalla de plata de la Olimipiada cortesía del BEX, patrocinaor de la Selección y el que le pagaba la nómina a mi padre por aquel entonces. Empezamos a comprar Gigantes todas las semanas y descubrimos la NBA y al Dr J y a Magic y a Kareem y a Moses Malone y a Larry Bird.

Pero seguíamos siendo del Atleti y en aquellos años 80 en el mundo del "jurgol" el Madri$$ ganó cinco ligas seguidas y la prepotencia de los madridistas se convirtió en insoportable. Sus constances menosprecios y coñitas hicieron que mi hasta entonces dormido antimadridismo creciera y creciera.

Pero en el lado del baloncesto no tenía una preferencia decantada ni mi antimadridismo era tan feroz. Veía todo lo posible por TV y alguna vez si había oportunidad, es decir, si me invitaban, iba al Palacio a ver al Madri$$. Por ejemplo, el último enfrentamiento Martín-Norris lo vi en directo a pocos metros desde el Fondo de Goya.

El cambió llegó cuando un compañero de mi hermano en el Instituto Barrio del Pilar subió al primer equipo de Estudiantes: Alberto Herreros. Que un chaval del Barrio y encima conocido estuviera en el equipo hizo que nos empezáramos a fijar en él. Y encima el equipo funcionaba, hacía un baloncesto vibrante y en el Palacio había un ambiente acojonante.



En breve estaba enganchado para siempre. Conseguíamos entradas de vez en cuando y cada vez más cuando el patrocinador Caja Postal fue integrado en Argentaria con lo que mi padre tenía más fácil acceso a invitaciones. Luego conocimos a una chica que trabajaba en el Palacio, así que entrábamos con el partido empezado y nos sentábamos donde queríamos. Muchas veces en las sillas blancas.

Y cuando eso se acabó, me saqué tres abonos. El Palacio, la Copa del 2000 (por TV), el incendio, Vistalegre, la Final, el Arena. Ya estaba enganchado completamente y Estudiantes era uno de los acicates en mi vida.

Y por eso cuando recibí aquel correo que decía: "pues va a ser que tenemos más cosas en común, porque mis hijos estudian en el Ramiro y uno de ellos juega en la Cantera". El destino, la fortuna o como queramos llamarlo había hecho que encontrara a la compañera ideal. Amaba lo mismo que yo.

Y desde entonces la inmersión es ya completa: Partidos de chavales por las mañanas, la Piscina, la Nevera, el Femenino, viajes.




Y he descubierto que era inevitable. Porque Estudiantes encarna perfectamente la forma en la que siempre he vivido mi vida. Siempre he sido el diferente, para lo bueno y quizá para lo malo nunca he terminado de encajar y en el Estu me he encontrado como en casa, con gente que piensa como yo, no solo de baloncesto sino de la vida en general. Y eso no tiene precio.

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