Bandas con un solo éxito, bandas de las que solo conocemos un tema hay montones en la historia. Aquí va una pequeña selección personal de grupos de los que solamente se recuerda una canción, o casi.
RAM JAM son un caso prototípico, de ellos tengo este single y conozco una versión "extendida" de la canción con un solo de guitarra mucho más largo y absolutamente nada más. Un exitazo de lo más efímero. Eso sí, rock de alto calibre.
En la New Wave y los primeros 80 la efervescencia de bandas provocó que el fenómeno fuera aún más frecuente, o al menos más fácil de conocer grupos que luego desaparecían.
SPIDER, grupo sudafricano con chicas. Este single me gustó desde que lo escuché e incluso llegué a encontrar, de oferta, el LP que lo contenía. No recuerdo ninguna otra canción, así que no debían ser muy allá.
Con HEROES me pasó lo mismo. Esta canción me parece una obra maestra, pero el resto del LP es fácilmente olvidable, y de hecho, olvidado está. Pero "esta clase de mujeres" merecen toda tu atención
CODE BLUE, otra banda efímera con apenas un LP que yo sepa. Este ni siquiera llegué a tenerlo, aunque esta canción siempre ha estado presente en mi recuerdo por su calidad.
Siempre recordaré al "Profesor" presentando esta canción en "El Buho": "Dedicado al Camón de Cabugo, estos chicos de la new Wave inglesa". Fue el primer single de los NEW ADVENTURES y nunca más volví a escuchar nada de ellos.
TOMMY TUTONE y su Jenny volvieron no hace demasiado a la actualidad por el extraordinario parecido del riff de guitarra de Radio Nowhere del Boos con el riff principal de esta. Es un clásico de la época, pero la banda de Los Ángeles no tuvo más en su corta carrera.
B MOVIE y su chica de ninguna parte sonaron hasta la saciedad en su día y aún hoy lo siguen haciendo en la emisora de "los éxitos de los 80 y los 90", pero el grupo nunca fue capaz de hacer otra canción a la altura, o al menos yo no la conozco.
Y eso es todo amigos... Si me acuerdo de alguna más, haremos otra entrega musica.
Disfrutadlo e incluso, podéis comentarlo.
Desde que tengo mis nuevos ojos veo la vida de otro color literalmente, así que ahora voy a contarselo al mundo. Así que hablaremos de ella, de la vida, de música, de baloncesto, de libros y de las cosas que puedan ir surgiendo.
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lunes, 21 de julio de 2014
martes, 8 de julio de 2014
Música desde "Allí Abajo"
Por "culpa" de cierta señorita me he puesto a pensar en música de las antípodas. He empezado a pensar en grupos de Downunder que me gustaran o que conociera para ver cuantos me salían. El resultado es este:
Si hay que hablar de música australiana, hay que empezar, como no, por The Easybeats. En los 60 fueron el grupo más internacional y tuvieron un exitazo que se convirtió en todo un clásico: Friday on my Mind.
Personalmente no puedo dejar pasar la ocasión de hablar de los Easybeats sin citar otra de sus grandes canciones pero en una versión espectacular, que es una de mis canciones "españolas" favoritas de todos los tiempos: Bring a Little Lovin' versioneada por Los Bravos con Mike Kennedy.
Uno de los miembros de los Easybeats, principal compositor junto a Harry Vanda era George Young. "Casualmente" el hermano mayor de Malcom y Angus y responsable en gran medida de que naciera AC/DC. El grupo australiano más grande de la historia. Queda poco que decir a estas alturas de ellos, salvo desear que Malcom se recupere pronto.
El rollo "acedece" en los 70 lo siguieron Rose Tatoo, con la pinta y la voz características de Angry Anderson a la cabeza.
Airbourne son mucho más actuales, pero también tienen un toque acedecé indudable
Y aún más jóvenes son Tracer, muy cañeros y con todo el futuro por delante
Vanda y Young después de dejar los Easybeats se dedicaron sobre todo a la producción y a trabajar en el estudio. Pero su facilidad para componer grandes canciones se plasmó en Flash & The Pan que de ser un grupo puramente de experimento en el estudio acabaron grabando varios discos con un cierto éxito.
Un éxito efímero en los 80, pero Men at Work, con esta y otras canciones, como Who can it be now, son inolvidables
Midnight Oil, autores de este clásico instantáneo
De Australia han llegado potentísimos grupos de powerpop como les llaman algunos. Los mejores, los Hoodoo Gurus.
Siguiendo con el mismo estilo, unos clásicos, The Chevelles
Y el omnipresente Dom Mariani.
The Pyramidiacs, casi más conocidos por aquí que por allí.
Y para cerrar otros clásicos ochenteros que yo creía que eran australianos pero que resulta que son kiwis. Split Enz
Seguro que hay muchos más, pero creo que estos son mis favoritos, sin duda.
martes, 11 de junio de 2013
THE WHO + VINTAGE TROUBLE, The O2 Dublin, 8 de marzo de 2013.

De las dos obras conceptuales de The Who, Quadrophenia es, para mi, la más rica musicalmente y la que ha tenido una influencia más grande en mi vida, desde el disco censurado de la época franquista hasta que llegó la película y nos convertimos en más o menos fervientes mods. Durante algún tiempo el cántico de "We are mods we're mods" fue una constante en nuestras juergas.
Por eso la oportunidad de disfrutar de la obra completa en orden de principio a fin era muy golosa. Siendo en Dublin, donde en ese momento teníamos a mi sobrino emigrado fue lo que lo convirtió en irresistible y nos hizo lanzarnos a comprar las entradas.

Cuando recibí las entradas vi anunciado a Vintage Trouble como teloneros. No tenía ni idea de quienes eran o qué hacían pero dado que las otras dos veces The Who llevaron teloneros muy interesantes me puse a investigar y
efectivamente, no defraudaban en absoluto.

Finalmente y a últimisima hora, como mi sobrino decidió dejar Dublin y marcharse al quinto pino, cuando parecía que la entrada se iba a quedar vacía, consseguimos que uno de sus amigos españoles aún residentes allí se apuntara. Creo que a Adrian no se le va a olvidar el día, no siempre te invitan a ver un concierto de este calibre de repente. Y la verdad es que personalmente me encantó, hubiera sido una pena desperdiciar una entrada así y revenderla, viendo la calaña de los reventas "oficiales" hubiera sido un riesgo más que notable.

Después de encontrarnos con él y tomar una cervecita en el "bar de al lado" escuchando música de los Who y rodeados de camisetas con la diana, entramos tranquilamente al recinto. La verdad es que es un gusto ir a conciertos fuera de Españistán. El O2 es una instalación perfecta, maravillosamente accesible, con todos los servicios disponibles sin ningún problema, evidentemente tienen que ser capaces de servir cervezas al ritmo que se las beben los irlandeses, que es muy grande. Y el interior es perfecto, un auditorio con visibilidad ideal desde cualquier localidad y excelente sonido. Nuestros asientos estaban en el tercer nivel, pero nadie delante, una barandilla apropiada para apoyar los pies y a una distancia no excesiva del escenario.

Éste es amplio con dos pantallas de video a los lados y cuatro más en el centro, tres de ellas circulares y otra más grande entre ellas. No nos perdimos ni un detalle del buen espectáculo visual que los Who ofrecieron después.

La espera fue agradable, con cervecita y conversación hasta que a las 7:30 en punto Vintage Trouble tomaron la escena. Son un cuarteto de blues rock sólido con una voz llena de soul al frente. LA combinación es simplemente explosiva. El cantante Ty Tyler es heredero de lo mejor del soul clásico, de Otis, de Wilson o de James. a banda va perfectamente maqueada para tocar, también en el más puro estilo sesentero, con trajes y sombreros y nos regalan 40 minutos intensos con voces lujuriosas, guitarras afiladas y el ritmo caliente de lo más profundo del alma. Ty canta, baila, interacciona con el público y a partir de una sala semivacía consigue no solo calentar al personal como manda la obligación de un telonero, sino hacerle que se levante y aplauda con entusiasmo. En un momento dado Ty salta a la platea y se pasea hasta mitad del recinto. Suenan temas de su CD The Bomb Shelter Sessions aderezados con historias de Ty. Es un frontman de lujo que te deja con ganas de más. Esperemos que pronto tengamos ocasión de verles en un set completo.

Como estaba anunciado a las 8:30 en punto se apagan las luces y oímos el ruido del mar mientras en las pantallas se empieza a ver como rompen las olas en la playa. I Am the Sea rompe con garra en The Real Me y vemos a la banda al completo. Roger Daltrey en el centro con traje y la camisa abierta con sus ya clásicas gafitas azules y el pelo ensortijado. Pete Townsend como siempre a su izquierda con pantalón negro y una camiseta de rayas muy "marinera". A la derecha de Roger pero más al extremo del escenario Simon Townsend y Pino Palladino y detrás de él, protegido por láminas de metacrilato la enorme batería de Scott Devours y hasta ¡¡tres!! teclistas y una pequeña sección de viento en determinadas canciones.

La recreación de la música es impecable, suena perfecto, Roger en un estado vocal excelente, Pete cumpliendo en sus partes y más apoyo vocal no solo de Simon, que tiene sus trozos solistas, sino del resto de la banda. Sin apenas pausa entre canciones y con los interludios igual que en el disco (el boletin de noticias, la música del circo, la ráfaga de The Kids are Allright). El único pero es que Pino Palladino es un bajista excesivamente sobrio y está enterrado en la mezcla. Desgraciadamente con la desaparición de The Ox los Who eligieron pasar de un bajista prominente a uno simplemente competente.

En el instrumental Quadrophenia las pantallas de video nos enseñan un resumen en imágenes de la postguerra y los años 50 y 60, en las otras canciones vamos viendo a los mods y a los jóvenes Who en sus años más gloriosos. El montaje visual es excelente, tanto apoyando la historia con imágenes como dando detalles de la banda para los que estamos más alejados.
En The Dirty Jobs Simon toma las labores solistas apoyado por Daltrey en un duo excelente y después Roger Daltrey borda el Helpless Dancer con un torrente de voz perfecto, gran interpretación. Y el final del "Disco Uno" es tremendo, I Have Enough pone la piel de gallina y el coro impecable, con el sonido de banjo incluído me llevó al borde de las lágrimas.
Una vez más, prácticamente sin pausa llegó uno de los momentos álgidos de la noche, 5:15 es un cañonazo sonoro con los vientos sonando a toda potencia, rock de alto voltaje y entonces la primera sorpresa de la noche. La canción, gracias a la tecnología, tiene el solo de bajo de John Entwistle completo.

The Ox ametralla notas de bajo de sus dedos eléctricos desde las pantallas mientras Scott Devours hace una increíble demostración al tocar sincronizado con el video. La ovación es estruendosa antes, durante y después del solo. John había estado allí desde el principio y se hizo "presente".

Con lo cual lo que yo había pensado que podría ocurrir, lo hizo. Después de Sea an Sand y Drowned había que llamar al Bell Boy, y por supuesto el botones no es otro que Keith Moon y Moony se cantó sus partes desde el video con la consiguiente apoteosis de la audiencia. Inenarrable.
Encarando ya el final de la obra las emociones iban a toda leche. En Doctor Jimmy además de homenajear a John ya que incluye Is It Me, su tema, se ilustró con imágenes del incendio del West Pier de Brighton, una alegoría del final de una época. El video es otra vez protagonista durante el instrumental The Rock, ahora se hace un repaso de la segunda parte del siglo XX y hasta nuestros días, con abucheos estruendosos a la Dama de Hierro y repaso de los acontecimientos más importantes, quizá con escaso mensaje de actualidad que no hubiera estado de más. Eso sí, el final es perfecto con Pete destrozando el objetivo de la cámara con la guitarra.

Con tantas emociones juntas Love Reign O'er Me es el gran finale, Roger cantando con una profundidad y una emoción enorme y la banda sonando como un cañonazo, absolutamente espectacular, un cierre sublime y otra vez el publico aplaudiendo en pie durante largos minutos.
Y por fin Pete habló, palabras de agradecimiento a la audiencia y a Roger por montar la banda para su gira en solitario. Introducción de todos los músicos con cachondeo especial para su hermano Simon y pitos para su mención de que tienen parientes en Cork.

Logicamente el postre y después de una interpretación tan abrumadora, se dedica a canciones algo más obvias, pero la verdad es que no por obvias las íbamos a dejar de disfrutar, porque además la banda va ya como un tren desenfrenado, los visuales son impactantes y las canciones SON MUY BUENAS: Who are You, Behind Blue Eyes, Pinball Wizard y la locura final con Baba O'Riley y Won't Get Fooled Again, que las puedo escuchar millones de veces sin cansarme. Absolutamente increíble. Evidentemente la audiencia respondió tremendamente bien y las "standing Ovations" se repitieron una tras otra.

Tras agradecer y despedir a la banda los dos Who, Pete y Roger, Roger y Pete, se quedan solos en escena para interpretar Tea & Theatre el tema de Endless Wire. Un resumen perfecto de una vida en la carretera y una mirada al paso del tiempo y a la edad.

Y entre aplausos se retiraron abrazados, tras el epílogo de Roger "It's so good to be still standing". Los muy grandes nunca envejecen.

Y el cierre a un concierto memorable fue la oportunidd de departir unos minutos con los simpatiquísimos Vintage Trouble con firmas y foto incluídas y la esperanza de verles pronto por Españistán.
Una absoluta gozada de viaje. Nos queda la agradable sensación de que le debemos todavía mucho a Dublin y que hay que volver. Cualquier día para cualquier concierto, allí estaremos de nuevo.
miércoles, 12 de mayo de 2010
THE ANSWER, Madrid 13 Marzo 2010, Joy Eslava

Hace un tiempo, leyendo una entrevista con David Coverdale, el vocalista de Whitesnake hablaba de The Answer en términos muy elogiosos tras haber compartido escenario con ellos en una gira por UK. Esto hizo que me quedara con el nombre y buscara su música. Y el primer disco me pareció una joya, lleno de grandes canciones con aroma a Rock Clásico. Un poco más tarde en una tienda de discos de París me encontré el Rising de oferta y lo compré. Todo un acierto.

El año pasado vimos a The Answer dos veces teloneando a AC/DC y en ambas ocasiones demostraron que no son flor de un día y que tienen todas las papeletas para ser un referente en el mundo del rock en los próximos años, Verdaderamente la RESPUESTA.
Sin renegar de sus influencias y de su origen irlandés hacen una contundente apuesta por las guitarras afiladas, por las canciones con toques blueseros y con una voz muy personal, digna heredera de Robert Plant o Chris Robinson de Black Crowes.

La Joy Eslava presentaba una muy buena entrada a pesar de lo temprano de la hora y el enésimo camelo de la anunciada apertura de puertas (retrasada nada menos que una hora). Sin teloneros, los irlandeses se lanzaron a un corto (1 hora y media pelada) pero intenso concierto liderados por Cormac Neeson un prototípico irlandés con un innegable magnetismo que se metió a la audiencia en el bolsillo desde el primer momento. El guitarrista Paul Mahon es muy bueno, sólido en los riffs y creativo en los solos, mientras que la sección de ritmo aporta un colchón supercontundente sobre el que apoyarse, James Heatley, "the strongest man in Ieland" a los tambores y Micky Waters que además de tocar el bajo aporta su voz en los coros.

Dieron un repaso a sus dos discos, el mencionado Rising y Everyday Demons, tocando todas las canciones más emblemáticas. Empezando por la declaración de Tonight (is the night we can make it) hasta el clásico e intenso final con el Belfast Blues de Preachin'. En medio, Devil's Eye, Come Follow Me, Never too LAte y Under the sky entre sus mejores temas. Destacada sin duda la tremenda Comfort Zone, una preciosa y energética declaración de amor.
En medio tanto Cormac como Paul visitaron el foso y mezclaron su sudor con la gente que nos lo pasamos en grande sin duda. Un gran concierto y una banda a seguir en el futuro.

Volveremos a verles este verano en el High Voltage, un aliciente más para el mejor festival del año.
martes, 23 de febrero de 2010
Bigelf, Madrid 16 Febrero 2010 Sala Ramdall.

Noche de perros en Madrid. La lluvia y el frío no invitan a moverse de casa. Pero las ganas de buen rock siempre prevalecen. Eso sí, no para todo el mundo. Una vez que encontramos la Sala Ramdall, descubrimos que íbamos a estar en familia. Al final la asistencia no creo que superara las 60 personas.
La Sala es todo lo contrario a lo adecuado para un concierto. Es un salón de baile que parece que habitualmente se dedica a la salsa. El escenario es minúsculo y sin mucha elevación y encima hay columnas. Así que hay que agradecer que seamos tan poquitos a la hora de tener visibilidad. Por otro lado el sonido fue algo excesivo en el volumen. Al final tuve que apañar unos tapones para mitigarlo.

Priestess es un joven grupo canadiense. Sonido crudo con guitarras potentes y una base rítmica sólida. Pero no llegan a despegar. Son correctos y lo mejor algunos punteos doblados por los dos guitarristas. Un aperitivo interesante, pero lo mejor está por llegar.

Para un viejo seguidor de los sonidos de los 70 como yo, ver el montaje de teclados de Damon Fox es todo un placer. Puro analógico, Hammond, Mini Moog y un formidable Mellotron son las estrellas. Y les saca sonidos con solera todo el rato además. Y el resto de la banda no se queda atrás. Mr Froth es un batería portentoso. Uno de esos que no solo pega los tambores, sino que hace un trabajo creativo espectacular y constante. Las guitarras de Butler-Jones son soberbias. Con el punto de dureza necesario en los riffs y virtuosismo en los solos. Y Duffy Snowhill, para cerrar es un bajista muy sólido. Los cuatro tienen una buena presencia en escena, cuidando la imagen que quieren dar, que es indudablemente setentera.

Abrieron con The Evils of Rock & Roll seguida de Neuropsychopatic Eye y Pain Killers. Después una visita a su primer disco con Frustration y llegó Blackball, la canción que les faltó en el Progressive Nation y que es una obra maestra sin ninguna duda. Damon se enrolló genial con el poco público que había y la banda echó el resto. No debe ser fácil encontrarse tocando ante tan poca gente y en un lugar tan poco aporpiado, pero ellos lo dieron todo. Repasaron toda su discografía, soprendiéndose de que la gente dijera tener sus discos Hex y Closer to Doom, que son imposibles de comprar, aunque no de descargar, claro.

Como ya he dicho el sonido no fue brillante pero tampoco fue malo, aunque indudablemente la musica de Bigelf merece un local en condiciones. Esperemos que para la próxima vez tengan oportunidad de tocar en un sitio mejor, aunque todos sabemos que Madrid no se caraacteriza precisamente por tener buenas salas de conciertos. Pero incluso en la malhadada Heineken hubiera estado mejor que allí.


Personalmente disfruté mucho del concierto, dejando aparte las condiciones, Bigelf son un grupazo con una calidad musical y personal enorme, a los que hay que seguir en el futuro y a los que les deseo mucho éxito y que vuelvan por aquí pronto y a otra sala.
martes, 29 de diciembre de 2009
Skydog: The Duane Allman Story de Randy Poe
Sitio Oficial del libro
Duane Allman es uno de los músicos que más influencia han tenido en la historia del rock con un menor reconocimiento a nivel popular. Debido a su temprena muerte en un accidente de moto con solamente 24 años su carrera fue fugaz pero de un nivel impresionante. Como músico de sesión participó en importantísimas grabaciones en las que muchas veces fue catalizador y motor del nivel alcanzado en las mismas. De las que destacaría, por supuesto, el que casi "obligara" a Wilson Pickett a versionear Hey Jude, logrando que la versión superara al original y por otro lado llevando a Derek & the Dominos a hacer de Layla & other assorted love songs una obra maestra imperecedera.
En la foto Greg Allman, Duane y Berry Oakley. Desgraciadamente los dos últimos fallecidos en accidente de moto en circunstancias muy similares y con apenas un año de diferencia.
Y por supuesto, él fue el líder indiscutible de The Allman Brothers Band, el que le dió el caractere de hermandad que ha perdurado hasta nuestros días y el que les llevó al éxito cabalgando sobre su inimitable estilo con la slide guitar.
Todo esto está en el excelente libro de Randy Poe. Una biografía escrita con gran cariño, con todos los detalles y sin ocultar las pocas partes oscuras que tuvo en su vida, una vida dedicada a la guitarra y a la música.
En él encontramos cosas hasta ahora desconocidos por mi, como por ejemplo ¿porqué la banda se está partiendo de risa en la portada del At Fillmore East?, considerado este, por cierto, el mejor disco en directo jamas grabado durante muchísimo tiempo.
Muy muy recomendable, por supuesto.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Juliette Lewis, Madrid, 25 de Noviembre de 2009. Sala Heineken.

Volvía Juliette y no podíamos perdérnosla, aunque la semana iba a ser movidita.
Nos plantamos en la Heineken muy temprano y eso nos dió una posición envidable y además la posibilidad de sentarnos en la barandilla en los tiempos muertos, cosa que al final se agradeció, ya que tuvimos dos grupos teloneros. Los primeros, de aquí, se llamaban algo así como No Talk y eran un trío que necesita más tiempo para definirse, ya que se mueven en un lugar no muy reconocible que al final se hace bastante monótono, aunque ganas le echaron todas y hay que agradecérselo.

Detrás aparecieron Scanners. Personalmente de entrada me molestaba la idea de tener otro grupo por delante de Juliette, pero al cabo de un par de canciones me convencieron. Con un sonido de reminiscencias ochenteras, con una solista con una voz interesante y apoyada excelentemente por la guitarrista pelirroja y el otro en las voces, con unos contrapuntos de teclados bien puestos, nos parecieron una propuesta muy válida y acabaron haciendo bailar al personal que les despidió con cariño.

Juliette ha dejado a los licks y ha montado una banda nueva. De ella lo mejor es la sección de ritmo, con un batería muy competente y una bajista que además de tocar con solvencia, hace coros y ayuda a la Lewis interactuando con ella. El segundo guitarrista es bastante correcto sin destacar demasiado, pero el guitarrista principal, Chris Watson si no recuerdo mal, no me gustó en exceso. Desde su corte de pelo a sus ínfulas a lo Robert Smith, es más una presencia cargante en el escenario, pero es el que la diva ha elegido. El sonido de la banda ha cambiado un tanto por su culpa, dejando la vena directa y rockera para moverse en otros derroteros más ambientales y experimentales.

Afortunadamente las canciones nuevas tienen gancho y, sobre todo, Miss Lewis es un espectáculo en escena. Incansable, no para de moverse, interactúa con el público constantemente, consiguiendo que se establezca esa necesaria complicidad que te hace vivir el concierto en primera persona.
El set fue corto pero intenso, destacando entre las canciones más antiguas, la potente Purgatory Blues y la jovial Sticky Honey y de las nuevas, sobre todo, ese pedazo de blues desgarrado que es Hard Lovin' Woman, donde Juliette se desmelenó en el más puro estilo Janis, dejando claro que tiene una voz espectacular. Muy gratificante la poppy Uh Uh y descomunal Suicide Bomb Divers, que cerró el concierto con rifirafe con parte del público incluída debida a un pesado que andaba dando el coñazo para hacer fotos.

Juliette es una estrella, sin duda. Que haya aparcado su carrera en el cine para dedicarse a la música no da más que la medida de sus enormes capacidades. Merece la pena verla en directo. Las tres veces que lo he hecho han sido excelentes, como ya hablamos en este blog hace un tiempo.

Cuando vuelva, el año que viene como prometió, no pienso perdérmela. Tú tampoco deberías.
Porcupine Tree + Stick Men Madrid, 22 de Noviembre de 2009.
¿El mejor concierto del año?
Sin niguna duda Porcupine Tree son una de las bandas más interesantes de la escena actual. Clasificarlos dentro del Progresivo es lo más fácil, pero en realidad son genialmente inclasificables, cosa que les hace mucho más grandes.
Su líder y principal compositor, Steve Wilson, es una de esas figuras cruciales que aparecen de cuando en cuando en el mundo de la música. Compositor, multiinstrumentista, productor, genio del estudio, miembro de diversos proyectos de los más dispares estilos. En resumen alguien que hace muchas cosas y todas bien.


PT es su principal esfuerzo ahora mismo y el grupo ha alcanzado ahora el éxito que se merece. En España ha ido creciendo poco a poco. Desde las dos primeras veces que vinieron en 2003 a la Sala Caracol, hasta las dos últimas, llenando La Riviera, su seguimiento ha ido creciendo sin parar. Han reclutado público de diversas procedencias, desde heavies a viejos proggies como yo.
Un despiste imperdonable fue no haber investigado quienes eran los teloneros. Y la sorpresa fue mayúscula cuando nos encontramos al grandioso Tony Levin con su stick en escena y acompañado nada menos que por Pat Mastelotto y un segundo stick man. Nos perdimos gran parte de su actuación, pero pudimos disfrutar de dos enormes interpretaciones de temas de King Crimson, Red y Elephant Talk, amen de una recreación a base de stick de la Firebird Suite de Stravinsky, algo que para un amante de Yes es casi una pieza religiosa. Eso casi mereció el precio de la entrada.

Pero además tuvimos el privilegio de intercambiar unas palabras con el maestro Levin y obtener su disco firmado. Maravilloso por lo inesperado.


Porcupine Tree dividieron el concierto en dos secciones. En la primera sonó al completo y casi sin pausas The Incident. Esta obra se sale ya de los conceptos de canción, al ser un tema conceptual dividido en partes. En directo cobra un sentido mucho más rotundo que en el disco. Sonido espectacular, proyecciones medidas dando sentido a los temas (deberían editar un DVD con la opción de ver solamente las proyecciones a la vez que se escucha la música) y la banda perfecta en todo momento. Salvo el murmullo constante en las partes tranquilas, que sigue siendo una de esas cosas de este puto país que no entiendo, fue una gozada de principio a fin.


Tras un breve descanso, la segunda parte contuvo grandes momentos, desde la sublime Lazarus, a la sorpresa de Russia on Ice, a la desatada Strip the Soul y el final, con toques de humor de Steve en la presentación de la canción y de la banda, con un Trains demoledor como colofón a un concierto memorable.

Posiblemente el mejor concierto del año, y mira que este año los hemos tenido
buenos.
Sin niguna duda Porcupine Tree son una de las bandas más interesantes de la escena actual. Clasificarlos dentro del Progresivo es lo más fácil, pero en realidad son genialmente inclasificables, cosa que les hace mucho más grandes.
Su líder y principal compositor, Steve Wilson, es una de esas figuras cruciales que aparecen de cuando en cuando en el mundo de la música. Compositor, multiinstrumentista, productor, genio del estudio, miembro de diversos proyectos de los más dispares estilos. En resumen alguien que hace muchas cosas y todas bien.


PT es su principal esfuerzo ahora mismo y el grupo ha alcanzado ahora el éxito que se merece. En España ha ido creciendo poco a poco. Desde las dos primeras veces que vinieron en 2003 a la Sala Caracol, hasta las dos últimas, llenando La Riviera, su seguimiento ha ido creciendo sin parar. Han reclutado público de diversas procedencias, desde heavies a viejos proggies como yo.
Un despiste imperdonable fue no haber investigado quienes eran los teloneros. Y la sorpresa fue mayúscula cuando nos encontramos al grandioso Tony Levin con su stick en escena y acompañado nada menos que por Pat Mastelotto y un segundo stick man. Nos perdimos gran parte de su actuación, pero pudimos disfrutar de dos enormes interpretaciones de temas de King Crimson, Red y Elephant Talk, amen de una recreación a base de stick de la Firebird Suite de Stravinsky, algo que para un amante de Yes es casi una pieza religiosa. Eso casi mereció el precio de la entrada.

Pero además tuvimos el privilegio de intercambiar unas palabras con el maestro Levin y obtener su disco firmado. Maravilloso por lo inesperado.


Porcupine Tree dividieron el concierto en dos secciones. En la primera sonó al completo y casi sin pausas The Incident. Esta obra se sale ya de los conceptos de canción, al ser un tema conceptual dividido en partes. En directo cobra un sentido mucho más rotundo que en el disco. Sonido espectacular, proyecciones medidas dando sentido a los temas (deberían editar un DVD con la opción de ver solamente las proyecciones a la vez que se escucha la música) y la banda perfecta en todo momento. Salvo el murmullo constante en las partes tranquilas, que sigue siendo una de esas cosas de este puto país que no entiendo, fue una gozada de principio a fin.


Tras un breve descanso, la segunda parte contuvo grandes momentos, desde la sublime Lazarus, a la sorpresa de Russia on Ice, a la desatada Strip the Soul y el final, con toques de humor de Steve en la presentación de la canción y de la banda, con un Trains demoledor como colofón a un concierto memorable.

Posiblemente el mejor concierto del año, y mira que este año los hemos tenido
buenos.
viernes, 6 de noviembre de 2009
RECORDANDO 2000 YES ROYAL ALBERT HALL


19 de Febrero de 2000
Desde el momento en que compré las entradas para el Albert Hall, sabía que el fin de semana sería especial. Incluso cuando descubrí que lo que se prometía en YESWORLD no era cierto y las entradas estaban bastante lejos.

El Royal Albert Hall es un teatro impresionante con un aforo de unas 8000 personas todos sentados. Mis asientos estaban en la parte superior, enfrente del escenario y en la fila 1, por lo tanto no había nadie delante y teníamos una buena vista completa de todo, eso sí, un poco lejos. Más o menos en el centro del patio de butacas y colgando del techo está el sistema de sonido, por lo tanto teníamos una posición inmejorable para escuchar la música.
Antes del concierto me encontré con Chris, un amigo del club de Yahoo, para intercambiar unos discos. Tomamos unas pintas en un pub cercano donde otros fans se estaban reuniendo. Se respiraba un gran ambiente. Allí se nos unieron mi hermano Mauri y Carolina, su novia, que me habían acompañado desde Madrid, así como Steve, amigo de Chris con sus tres hermanos, todos incondicionales de YES.

Alrededor de 45 minutos antes del concierto no podía sujetar mi impaciencia y dejando a nuestros nuevos amigos ingleses en el pub nos dirigimos hacia el Albert Hall, rodeados de muchos otros fans que se encaminaban hacia el show.
Antes de llegar tuve que luchar un poco para comprar el programa de la gira (que ahora es mi tesoro como luego contaré) y un par de camisetas, para ir adecuadamente vestido al concierto en Madrid.
Entramos y subimos hasta el tercer piso para llegar a nuestros asientos. La vista del teatro resulta muy impactante, por su forma elíptica. Encontramos nuestros asientos y nos dispusimos a disfrutar. En el ambiente sonaba música accidental, nada identificable.
Hacia las 7:45 se empezaron a escuchar las primeras notas de la Firebird Suite de Stravinsky, que fue recibida con una estruendosa ovación por parte del público. Esta ovación se hizo ensordecedora cuando la banda pisó la escena. Todo el teatro aplaudía en pie mientras Jon, Steve, Chris, Alan, Billy e Igor se colocaban en sus posiciones.

Con la fanfarría final YES atacaron los primeros compases de YOURS IS NO DISGRACE. Al principio el sonido de los teclados se diluía un poco pero fue fijado muy pronto y fueron 10 minutos impresionantes, con Steve Howe demostrando una vez más que es el guitarrista más versatil que hay actualmente. El final de la canción apoteósico llevó a todo el mundo a aplaudir furiosamante puesto en pie durante largos minutos. Cuando los aplausos se acallaron Jon cantó el estribillo de Time and a Word practicamente a capella, con un pequeño acompañamiento al piano e inmediatamente HOMEWORLD. Indiscutiblemente el punto más alto de The Ladder y en directo es aún más espectacular si cabe. Las guitarras de Steve y Billy hacen un trabajo impecable y la sección de ritmo brinda un soporte tremendo. Sobre ellos la voz angélica de Jon Anderson. Es difícil de creer pero la voz de Jon suena igual que siempre, eterea y maravillosa, un auténtico regalo de los dioses. Especialmente el final, con la guitarra acústica fue indescriptible.
Jon agradeció a todo el mundo que estuviéramos allí afirmando que era un honor estar en un lugar como este después de 30 años. Luego declaró al Albert Hall durante dos noches, como ha venido haciendo en cada uno de los sitios visitados The house of YES.
Con el final de su parlamento Steve atacó furiosamente los acordes de Perpetual Change. ¡Asombrosa versión!. Tras la potente entrada la canción deriva en un melancólico remanso llevado por el bajo y la guitarra sobre el que Jon desgrana notas divinas. La canción llega a puntos altísimos con Steve Howe absolutamente majestuoso en cada uno de sus solos. Billy Sherwood además le añade contrapuntos de guitarra que aparecían en el disco y que evidentemente Steve no puede reproducir solo.

Tras Perpetual Change Jon anuncia dos temas de The Ladder, Lightning Strikes y The Messenger. Jon nos cuenta la historia de Bruce Fairnbain (aplausos) y como la canción está inspirada en Bob Marley y en cuanto le influyó su mensaje en el pasado. Ambos temas funcinan bien en directo, sobre todo el segundo con solos encadenados de Steve, Igor y Billy.
Cuando Jon Anderson, otra vez a capella, arranca con Nous Sommes du Soleil y tras ella Steve acaricia la acústica de la que salen los conocidos armónicos de And You and I, mis ojos se humedecen. No hay palabras para describir la emoción que siento, en el primer crescendo, cuando la banda al completo entona el coro, la lágrimas corren por mi rostro, la felicidad me inunda, la sensación de plenitud es completa. YES simplemente tocan el cielo con la más bella canción posible. Jon es un ángel, las guitarras y los teclados son celestiales, las voces supremas y el sonido del Rickenbaker blanco de Chris Squire es el corazón que late al unísono con el mío. Cuando las notas de la Steel Guitar se apagan la ovación es larga, muy larga. Hay lágrimas en muchos más rostros.
It Will be a Good Day es dedicada por Jon a su esposa, Jane, que está a la izquierda del escenario. En directo la canción alcanza cotas de emoción aún mayores que en el disco. Absolutamente perfecta continuación para And You and I. Jon termina dirigiéndose hacia su esposa y abrazándola entre el cariñoso aplauso del público.
Jon entonces pide a todo el mundo que se levante para bailar, a pesar de la dificultad (la barra delante de mi apenas llega un poco por encima de mis rodillas y la altura es considerable), nos levantamos y bailamos a los compases de Face to Face. Seguro que en Madrid no será tan difícil.

A pesar de que no soy muy admirador de la época de Trevor Rabin, Hearts tiene también momentos realmente emotivos, Billy hace un gran solo en la canción, pero ahora ya estoy esperando Awaken…
No creo tener calificativos suficientes para Awaken. Desde la introducción de piano de Igor (al que Jon presentó como el teclista del año, de este año) hasta el punteo final de Steve, la emoción no hace más que aumentar. La aparición de Chris Squire con el bajo de tres mástiles arranca una ovación. Yes suenan con una perfección absoluta. El dúo de arpa y teclados es indescriptible. Igor es un maestro, cambiando de uno a otro teclado a velocidad de vértigo y dando a la pieza una profundidad y un vigor asombrosos. Una auténtica experiencia mística, con Jon alcanzando la perfección en cada verso. Cuando en el crescendo una lluvia de confetti cae del cielo el Albert Hall parece un campo de estrellas. La ovación dura largos minutos, todos sabemos que hemos asistido a algo que está al alcance de muy pocos, ver y escuchar a la mejor banda del mundo tocando una de sus piezas más complicadas de una forma perfecta, tanto en la forma como en la emoción.
ras este climax el resto es difícil de comentar. Jon introduce I’ve Seen All Good People hablando de John Lennon y aprovecha para presentar a Alan White. Todos coreamos Your Move con emoción y otra vez bailamos al ritmo de All Good People. Tras otra demostración de la maestría de Steve Howe, la banda se retira.

Milagros de la tecnología, con mi teléfono móvil llamo a mi casa para que mi sobrino de 11 años que nos acompañará al concierto de Madrid pueda oir parte del encore. Igual que hice hace dos años.
El encore empieza con Steve Howe sólo en escena interpretando Clap al ritmo de las palmas del público. Domina la acústica con su habitual destreza haciendo que una canción tan difícil parezca algo sencillo en sus dedos. Tras ella, Billy, Chris, Igor y Alan arrancan Cinema con potencia, tomando otra vez Billy Sherwood el protagonismo. Cinema encadena rápidamente con Owner of a Lonely Heart. He de reconocer que siempre he pensado que deberían prescindir de esta canción, pero el público la recibe en general con entusiasmo. Toda la banda está en escena, sí, Steve Howe también desde el primer momento con su Gibson roja. La canción funciona muy bien en directo, sobre todo el solo final que añade Steve. La banda disfruta en escena. Chris Squire danza frenetícamente.
Y para terminar Roundabout, con todo el público puesto en pie, coreando cada palabra, dando palmas y bailando. La banda recibe la electricidad y la devuelve magnificada, espléndido Igor tocando con una mano a la vez que lleva el ritmo en un cencerro. Roundabout se alarga en un jamming de agradecimiento y termina con todo el teatro puesto en pie saludando al mejor grupo de rock del mundo.
No hubo ninguna sorpresa, el set fue exactamente el mismo, pero se alcanzan cotas tan altas que realmente no importa.
Jon sublime, una perfección vocal difícil de creer a su edad. Se nota que es un hombre feliz (gracias Jane) y esa felicidad trasciende de él al resto del grupo y a la audiencia. Una presencia mágica en escena.
Steve, magistral, potente y delicado a la vez, dominando cada nota, sus improvisaciones son maravillosas. Incluso se permitió algunos movimientos hacia el centro del escenario abandonando su estatismo habitual.
Chris, tremendo, con una presencia en escena inconmensurable y un sonido increíble, disfrutando cada minuto con tanta energía como el primer día.

Alan, el corazón, incansable y preciso, manteniendo el ritmo con una perfección absoluta.
Billy, imprescindible. Perfecto en las armonías vocales, poniendo contrapuntos a las guitarras en las piezas clásicas y añadiendo otra dimensión a la música en el resto. Además sus solos, aunque escasos, son de gran calidad.
Igor, brillante, está a la altura necesaria para ser el teclista de YES domina a la perfección tanto la técnica como la emoción necesaria, además de añadir un punto de showman, al tocar panderetas y el cencerro a la vez que toca los teclados.
Al terminar el concierto otro de los momentos especiales de la noche, cuando mi hermano me abrazó para agradecerme la experiencia mágica que habíamos compartido. Luego volvimos al pub donde muchos fans comentaban el concierto. Fue emocionante encontrar tanta gente hermanada por la música de YES y como se coreaban canciones, Nous Sommes du Soleil, Time and a Word, Onward y otras…

Esa noche apenas pude dormir, no sé si fue la Guinness o la sobresaturación emocional por el concierto o los nervios anticipando lo que todavía quedaba.
A las 11’30 de la mañana llegué a la tienda HMV de Oxford Street. Una larga cola esperaba ya. Chris se unió a mí al rato y juntos esperamos a pie firme. A las 12:45 Yes hizo su aparición, y tras posar unos minutos se dispusieron a atender a los fans, que entonces podrían rondar fácilmente el millar.

Y finalmente llegó el momento y me encontré frente a frente con mis ídolos de 25 años, las personas que habían hecho la música que me ha acompañado en tantos y tantos momentos felices y tristes de mi vida. Me firmaron el programa del concierto y les anuncié que el viernes nos veríamos en Madrid. Nunca olvidaré la sonrisa de Jon cuando se lo dije. Y finalmente Steve me firmó el Access Pass de su CDROM y tuve la oportunidad de felicitarle por el trabajo y arrancarle una sonrisa cuando le dije que estaba aprendiendo a tocar la guitarra.

Chris flotaba conmigo cuando bajamos, había conseguido que Jon, Steve y Chris le firmaran su LP de Close to the Edge, una vez abajo un chico que estaba filmando con una videocámara se acercó a nosotros y nos entrevistó. Yo declaré con emoción que mi sueño se había hecho realidad después de 25 años. Más tarde Chris me dijo que cree que era Damion Anderson, así que es posible que estemos en un video doméstico que seguro que Jon verá.

Y así se cumplieron mis sueños….Y lo mejor es que esta historia iba a continuar en Madrid en pocos días.
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